Termino con esta larga pausa blogosférica para comentar algo que a priori parece una tontería, pero que es algo tan común que me sorprende.
Pongamos el caso de una niña de alrededor de 2 años, que un día cualquiera la veo en mi consulta por “fiebre que empezó esta mañana, hace 5 horas, pero que se le bajó con paños húmedos y paracetamol. No le ha vuelto a subir”. Por lo demás no hay otros síntomas y al momento de mirar al niño no hay nada que llame la atención. Se dan las recomendaciones de rigor: observación en su ambiente domiciliario, manejo de los síntomas, síntomas de alarma, etc.
Tres días después te encuentras en la calle con la madre de la niña (es lo que tiene vivir en este lugar) y te comenta que estuvo con fiebre unas 48 horas pero que en las últimas 24 horas no ha tenido más. Tan solo algo de moco que le sale por la nariz. Luego me plantea la duda sobre si debería llevarla a mi consulta al día siguiente para que “vea cómo está”. Evidentemente mi consejo fue que si ya no tiene fiebre y la niña está bien, no hay ningún motivo para que yo tenga que “ver cómo está”. Vamos, que no hace falta que yo certifique que la niña está bien. Si está bien, lo está.
Por último, el verdadero motivo de haber escrito hoy es el de recomendarles un nuevo blog pediátrico: Pediatra de familia, escrito por la colega Andrea Masiá y que pueden ver en la lista del menú de la derecha. Bienvenida a este mundillo y muchos éxitos!


Juan, me gusta mucho leerte lo explicas todo tan bien y tan simple!!!!, muchas gracias por citarme y recomendarme..Nos veremos en Lleida?
Gracias, Andrea
Lo de Lleida creo que no, me toca guardia por esos días y además estaré yo sólo en la islita, lo cual complica que alguien me sustituya :-s