La gripe 2010-2011 en Canarias

Los boletines semanales de la Dirección de Epidemiología del Servicio Canario de Salud nos muestran cómo va la temporada de gripe 2010-2011 en Canarias. En la línea gris se observa cómo fue la temporada pasada, mientras que la línea negra representa la actual.

Como se puede ver, la anterior temporada empezó y terminó más pronto. Cuando nos comimos las uvas de 2009 de camino a 2010, ya remitía. Mientras, cuando nos comimos las uvas de la noche vieja de 2010, apenas se notaba un aumento de casos. El despelote empezó a mediados de enero, cuando se fueron la calima y el calor que pasamos las dos primeras semanas del nuevo año, para dejar paso al viento, lluvia, frío y al inicio oficial de la epidemia de gripe 2010-2011 (más bien 2011).

A pesar de que hasta la semana pasada seguía aumentando la tasa de casos por cada 100.000 habitantes, aquí en el centro de salud sufrimos la avalancha y auténtico caos hace 2-3 semanas, con alguna mejoría la semana pasada y con una semana actual algo más tranquila (toco madera…).

Otros datos interesantes:

  • Si bien en el conjunto de España, el pico de máxima incidencia se registró hace 2 semanas y desde entonces viene en descenso, en Canarias ha seguido aumentando el número de casos, estimándose hasta la semana pasada una incidencia de casi 500 afectados por cada 100.000 habitantes.
  • Los grupos de edad más afectados, con diferencia, son los niños de 0 a 4 años y los niños de 5 a 14 años. Ya sabemos que el virus se transmite de persona a persona a través de secreciones respiratorias (mocos), por las gotas de saliva expulsadas por la tos o estornudos. También por contacto directo con manos mal lavadas en las que puedan quedar restos de saliva con virus gripal. Si el virus ya es bastante contagioso por sí mismo, la propagación aumenta con el contacto directo entre los críos en guarderías, escuelas infantiles y dentro de casa, donde lo normal es que “se pasen” la gripe uno a uno los miembros de la familia.
  • La cepa que más ha afectado este año ha sido, también con diferencia, la A H1N1. Sí, la misma que el año pasado iba a acabar con la raza humana. ¿Y qué pasó esta vez con aquello de “no me beses, no me mires, no me des la mano, no me toques, no sea que me pegues la gripe A”?
  • Han fallecido 78 personas en nueve Comunidades Autónomas. De esos, el 90% presentaban algún factor de riesgo y el 88% no había recibido la vacunación antigripal a pesar de que se les recomendaba por pertenecer a un grupo de riesgo.

Con respecto al cuadro gripal, ¿qué puedo decir que no se haya dicho?

En el momento actual no es descabellado pensar que casi cualquier cuadro de fiebre será gripe a menos que se demuestre lo contrario. Más aún si viene acompañada de tos, mocos, malestar general, dolor de huesos, dolor de garganta, de cabeza, poco apetito, etc. La tos y los mocos inicialmente son leves, con el paso de los días aumentan en frecuencia e intensidad. Hemos visto niños que han estado tosiendo y moqueando hasta 2 semanas, así como otros que han llegado a tener hasta 7 días de fiebre.

Debido a que es una enfermedad causada por un virus (sí, uno de esos de los que tanto hablamos los pediatras), el tratamiento es sintomático: antitérmicos, líquidos, reposo, paciencia.

De entrada, ni hablar de antibióticos. Más de un niño vi en mi consulta, que siendo previamente valorado en algún servicio de urgencias durante el fin de semana por un cuadro febril incipiente (de menos de 24 horas de evolución), buen estado general y algo de resfriado, salían con su Denvar o Augmentine “porque tenían roja la garganta o placas en la garganta”. Esta conducta aumenta cuanto más pequeño sea el niño, supongo que para cubrirse “por si acaso”, no lo sé. Por supuesto, la fiebre seguía allí para sorpresa de los padres ante el fracaso del super-antibiótico.

Las complicaciones que requerirían un tratamiento antibiótico son aquellas en la que se sospeche una causa bacteriana (neumonía, otitis media…) y generalmente no se van a manifestar en las primeras de cambio. También puede haber neumonías por el propio virus de la gripe y esas ni con antibiótico ni nada. Lo importante es que en niños sanos, sin enfermedades crónicas, es muy baja la posibilidad de complicaciones.

De hecho, aunque nos da la impresión de que el cuadro clínico es algo más fuerte y prolongado, hasta ahora no hemos visto complicaciones importantes en nuestro entorno (vuelvo a tocar madera), incluyendo a los bebés. Y aunque parezca contradictorio, en general los bebés con gripe que vi en la consulta han llevado la enfermedad como unos campeones. Mientras, los niños afectos de más de 6 años han presentado cuadros más sintomáticos: mayor decaimiento, fiebre más alta, más dolores, etc.

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