¿El papel lo aguanta todo?

Imaginemos dos situaciones comunes:
1) Un bebé de 1 mes y medio, alimentado con leche materna las primeras 4 semanas de vida. Por el motivo que sea, no se le da más el pecho y se le empieza a dar fórmula de inicio (tipo 1). La madre comenta que el niño, unos días después del cambio, empezó a estar irritable, a tener dificultades para acabar las tomas porque mientras come empieza a llorar fuertemente, a arquearse, a mostrarse inquieto. Además ha empezado con regurgitaciones (buches) frecuentes y cada vez que hace cacas las heces son más blandas de lo habitual. De entrada, lo más sensato es pensar que el cambio de leche algo tiene que ver en esto. Como pediatra, se te viene a la mente la posibilidad de que se trate de una intolerancia o alergia a la proteína de leche de vaca. Decides pedirle una analítica para intentar confirmar la sospecha de alergia a la leche. El resultado de la misma es negativo, es decir, el bebé NO TIENE alergia a la proteína de la leche de vaca. ¿Qué hacemos? ¿Le decimos a la madre que como la analítica fue normal el niño está bien y no tenemos que hacer nada, que se aguante sus buches y a su bebé irritable?

2) Un niño que estamos valorando en la revisión de los 6 años. Siendo bebé, toleró perfectamente cada alimento que se le introdujo a partir de los 6 meses de vida. Desde que tenía 1 año comía huevo, tortillas, pescado, pan, galletas, tomaba leche de vaca, sin que tuviera jamás síntoma alguno en relación con los alimentos. Es un niño normal, sano, inquieto y curioso como casi todos. Que se acatarra y tiene sus cuadros febriles ocasionales, como la mayoría. Quizás lo más llamativo es que tiene la piel algo seca y delicada. Su padre es asmático y la madre tiene diagnosticada una alergia a los ácaros. La madre le pide al pediatra que se le haga una analítica al niño, “para ver cómo está” (motivo de consulta muy frecuente en nuestro centro). El pediatra, que está liado, con poco tiempo, con la sala de espera llena, no piensa “perder tiempo” explicándole a la madre que a los niños sanos no hace falta sacarles sangre “para ver cómo están” y simplemente hace el volante y, pos ya que estamos, le pide despistaje de alergias. En el resultado aparece que el niño “tiene mucha alergia y que además parece que es alérgico a algún alimento”. Como referencia, la analítica que se pide para despistaje de alergia alimentaria (o más bien, sensibilización a alimentos) incluye leche de vaca, clara de huevo, bacalao, soja, trigo y cacahuete. ¿Qué hacemos? ¿Le decimos al niño que no puede tomar más leche, comer pan, galletas o tortillas y lo sometemos a la tortura de una dieta de exclusión solo porque en la analítica sale que es “alérgico” a algún alimento? ¿lo mandamos de forma preferente a la consulta de alergias para que se investigue a fondo a qué es alérgico?
¿Qué es más importante, a quién le hacemos caso? ¿al niño, o al numerito elevado en algún parámetro de la analítica?

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4 respuestas a ¿El papel lo aguanta todo?

  1. Eudy dijo:

    Doctor ase barrió mesé me salieron barría bolitA en el cuello en lado esquiérdo hay una grande la otras son pequeña no me duele pero estoy preocupado no eh ido a un médico ante accia mucha fuerza para tirarme gases que tenía gastritis que me dice

    • Juan Morales Hernandez dijo:

      Hola Eudy, si te ha visto un médico y no le ha dado importancia, puedes estar tranquilo. Imagino que serán ganglios y esos podrían permanecer palpables largo tiempo sin que signifique nada malo.
      Saludos y feliz año.

  2. Maria dijo:

    Mira yo soy una niña de 12 años qe me pasa lo mismo qe el niño de los 6 años pero yo en vez de ser alergica soy intolerante. Esto me lo dijeron hace un año desde entoces vivo con miedo a comer por el daño qe me pueda causar ya qe me pongo malísima con la barriga suelta y ando loca buscando una dieta qe no incluya estos alimentos ¡¡AYUDA!!

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