Bibliografía en pediatría: Manual Práctico de Endocrinología Pediátrica

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El conocimiento de la patología endocrina en pediatría, de una manera general, es uno de los deberes básicos que debe cumplir el pediatra de Atención Primaria. En este nivel de atención, además de los habituales mocos, toses, fiebres y “ronchas” varias, atendemos con frecuencia a pacientes con este tipo de problemas. No solo se trata de sobrepeso/obesidad infantil, cuya prevalencia ha aumentado de forma alarmante en los últimos años, convirtiéndose con mucha diferencia en la patología endocrinológica más frecuente en pediatría. Se trata también del abordaje de otros problemas que podemos encontrar con  frecuencia en nuestra práctica diaria: pubertad precoz o retrasada, talla baja, diabetes mellitus tipo 1 (¡y también tipo 2!), hipo/hipertiroidismo, hiperlipemia, criptorquidia, ginecomastia, entre otros.

La identificación a tiempo de los problemas endocrinológicos es fundamental, para ello es imprescindible el uso e interpretación adecuados de la anamnesis, la exploración física y la pruebas complementarias. En este sentido, el Manual Práctico de Endocrinología Pediátrica , elaborado por la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica y editado por Editorial Médica Panamericana, nos proporciona de una forma clara la información necesaria para evaluar y diagnosticar a estos pacientes y, luego, decidir si podemos asumir su tratamiento y control en el ámbito de la Atención Primaria o si debemos remitirlo a la consulta de especialista en Endocrinología.

En relación con el libro, éste consta de 29 capítulos agrupados en 4 secciones, que abarcan las principales patologías endocrinas que nos podemos encontrar en la consulta pediátrica general:
1) Crecimiento y desarrollo
2) Afecciones de órganos endocrinos
3) Nutrición y metabolismo
4) Otros temas de Endocrinología Pediátrica

Es un texto en el que abundan tablas y algoritmos lo que, junto con su formato mediano (355 páginas) facilitan su lectura, el acceso a la información y la puesta en práctica de la misma.  Sin duda es una herramienta recomendable para tener a mano en una consulta de pediatría general, para beneficio de quienes tenemos la responsabilidad de ser el primer profesional (y en ocasiones el único) que atiende a un niño con una patología endocrina.

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