Es mejor prevenir…

Como algunos sabrán, participo (con más o menos asiduidad) en el grupo de Facebook El Médico de mi Hijo. Es un lugar interesante, en el que la idea es que todos aprendamos de todos: los médicos intentamos aconsejar sobre los problemas de salud infantil y a su vez aprendemos de los consejos que se dan entre padres así como de las intervenciones de otros profesionales (educadores infantiles, psicólogos, asesoras de lactancia, odontopediatras, fisioterapeutas, enfermeras, etc).

En días recientes se formuló una pregunta en relación con el momento a partir del cuál un bebé puede “ser introducido” en el agua de una piscina. Es una pregunta lógica de unos padres que desean, con toda razón y derecho, disfrutar en lo posible del verano dentro de las limitaciones que supone tener un bebé de pocos días/meses.

Pero es el tipo de pregunta que, como muchas otras, no tiene una respuesta clara, contundente, que no deje lugar a dudas sobre lo que hay que hacer.

Empieza uno a leer las respuestas más variadas:

  • Es un poco pronto
  • Se podría meter ya
  • ¿No estará el agua muy fría para él?
  • ¿El cloro tan pronto no será malo para su piel?
  • ¿No es malo meterlo en una piscina pública?
  • Cuando quieras
  • ¿No hay bebés que van a “clases de natación” desde que tienen un mes? (esta fue la mía).
  • Mejor en invierno porque ahora hace mucho sol

Después, surgen también otras recomendaciones de lo más variopintas:

  • El pediatra de una amiga dice que no es bueno antes de los 6 meses porque puede producir bronquitis crónica ¿?
  • Según mi pediatra no es conveniente llevarlos tan pequeños porque le entra agua en los oídos y puede tener otitis. Y en los bebés los tratamientos de las otitis son demasiado fuertes.
  • No es recomedable por el “pH del bebé” hasta los 3 meses ¿¿??
  • Lo mejor es que no, por evitar que tenga una conjuntivitis.

Este tipo de consejos entrarían en lo que llamo “preventivitis”, que sería una prima-hermana de la “asterisquitis por analíticas-para-ver-cómo-está”. La “preventivitis” es en buena medida culpa de nosotros, profesionales de la pediatría que tenemos la “obligación” de intervenir en cualquier asunto relacionado con un ser humano de menos de 15 años (o de 17, o de 13, dependiendo del país, de la Comunidad Autónoma, de lo que diga la OMS, la UNICEF…).

La vida cotidiana no está exenta de riesgos, obviamente unos más asumibles que otros. Exagerando un poco y si te paras a pensarlo un par de minutos, podrías concluir que:

  • Mejor no le doy de comer, no vaya a ser que se atragante o le salga una alergia
  • Mejor no le pongo la crema, no vaya a ser que se irrite la piel
  • Mejor no lo agarro en brazos, no vaya a ser que se me caiga
  • Mejor no le pongo los zarcillos, no vaya a ser que le produzca una dermatitis en la oreja
  • Mejor no lo baño, no vaya a ser que se ahogue en la bañera
  • Mejor no lo llevo al parque, no vaya a ser que se caiga del columpio o del tobogán
  • Mejor no lo llevo al colegio, no vaya a ser que la maestra lo regañe y se traumatice
  • Mejor no lo llevo a la guardería, no vaya a ser que lo muerda otro niño
  • Mejor no me subo al auto, no vaya a ser que choque. O al avión, no vaya a ser que se caiga

Así que, si nuestra actitud es la de ir evitando riesgos a toda costa podemos concluir que mejor no nacemos, no vaya a ser que nos muramos.

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6 respuestas a Es mejor prevenir…

  1. Ara dijo:

    Realmente en el afán que tenemos por lograr lo mejor por nuestros hijos, nos llenamos de dudas y miedos,sobre todo con el primer hijo, que si dejamos pueden criarlos en una burbuja que no los va a enseñar a defenderse en la realidad en la que vivimos. Asi que aunque no esta escrito el manual perfecto para criarlos, creo que lo mejor es tratar de tener sentido común, no sobreprotegerlos y recordar q en nuestra infancia estuvimos llenos de otras experiencias más activas y arriesgadas y que al final no nos paso nada y si asi fue aprendimos a defendernos que es lo más importante…

    • Juan Morales Hernandez dijo:

      Totalmente de acuerdo. A todos nos ha pasado que nos asaltan las dudas y miedos con el primer hijo, pero luego te das cuenta de que muchas son infundadas.
      Como decía en el post, la vida es un riesgo constante. Hasta la actividad más corriente puede traer consigo un peligro potencial.
      Pero no se puede vivir a expensas de eso.
      Saludos y gracias por comentar.

  2. Verónica Reyes Montelongo dijo:

    Hola de nuevo, me he hecho un lio y ya no se si se publicó el primer mensaje.Decir que es muy muy buena esta reflexión porqu las madres somos muy precavidas y/o portectoras. Gracias por hacernos ver las cosas desde otra perspectiva. Hay que experimentar siempre con del sentido común, al fin y al cabo el que no se equivoca es el que no hace nada.
    Muchas gracias y saludos.
    Madre de Pedro de 10 meses y JAvi de 4 años.

    • Juan Morales Hernandez dijo:

      Hola Verónica, qué tal están? Cómo están tus peques?
      Gracias por comentar. Sí llegaron todos tus comentarios jajajaja…
      Totalmente de acuerdo contigo.
      Saludos!

  3. dora elia martinez moreno dijo:

    me gusto mucho su comentario es muy cierto nosotros las mamas y digo mamas porque somos asi con nuestros bebes, los papas son mas relajados mi esposo me a ayudado mucho en ese aspecto a no sobreprotegerlo tanto a que el mismo vaya experimentando descubriendo el mundo. jajaja doc en verdad me identifique ,muchisimas gracias por sus comentarios para mi como mama primeriza me enriquecen, saludos.

    • Juan Morales Hernandez dijo:

      Hola, gracias por tu comentario.
      Sí, parece que los papás somos menos “asustadizos” en general (en el fondo sí lo somos).
      Pero hago énfasis en que buena culpa la tenemos los médicos por nuestro afán de prevenirlo todo, cosa que es imposible.
      Saludos y espero que sigas pasando por aquí 🙂

Los comentarios están cerrados.