Casos de la vida real: ¿por qué no engorda el bebé?

La pregunta que se plantea en este caso a priori parece fácil de responder… …¿o quizá no?
Hay algo que no cuadra: es presumible que un bebé de 5 meses que pierde medio kilo en dos semanas no tenga un aspecto saludable. Este, en cambio, se veía “como una rosa”, sonriente, robusto, sano-sanote.Baby
En nuestra mente siempre está la posibilidad de que se nos escape algo y, por supuesto, no queremos que eso ocurra. En un primer momento, mientras completaba la exploración del bebé, pensaba en posibles patologías y conductas a seguir. Creo que a la mayoría de los pediatras lo primero que se nos vendría a la cabeza es recoger una muestra de orina e investigar si una infección urinaria es la causa.

Por suerte, a última hora y antes de que lo vistieran se me ocurrió volverlo a pesar: 6,710 kg, peso que fue comprobado otras dos veces. Así que el bebé no perdió medio kilo, al contrario, ganó medio kilo.
Este detalle insignificante hizo la diferencia entre plantearnos la búsqueda de problemas o corroborar la percepción clínica de que tenemos a un bebé totalmente sano, con un cambio en su ritmo de alimentación que no tiene relevancia clínica.
Como se puede ver, las “conchas/cáscaras de mango” no sólo están en las preguntas del examen MIR. Y la práctica de la pediatría, aún en un rutinario centro de salud de atención primaria, no está exenta de sorpresas.

Yolanda, la primera comentarista del post de ayer, tuvo razón 🙂

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