El paciente de internet

Sabemos que el rapport (empatía, nivel de confianza mutua) es fundamental en el establecimiento de una buena relación médico-paciente (RMP). Y una buena RMP en muchos casos es tan terapéutica como el mejor de los fármacos. La RMP tradicional implica que esa confianza se desarrolla a partir del contacto cercano (cercanía física, se entiende) entre el médico y la persona que busca ayuda. Sin embargo, gracias al desarrollo de las TIC, en los últimos años el ejercicio del acto médico ha ido más allá del “cara a cara”, apareciendo distintas formas de hacer medicina a distancia, o telemedicina. Esto incluye desde el intercambio de información médica o evaluación de casos por teléfono, email o videoconferencia, hasta la posibilidad de realizar determinados procedimientos quirúrgicos a distancia, estando el médico en un sitio y el paciente en otro.doctor_doctor_joke29

 

En mi caso particular, ejerzo la pediatría principalmente en una consulta “de las de toda la vida”, pero brindo consejos o asesoría en salud a distancia a quien me lo solicita a través de este medio. Además, como he comentado en otras ocasiones, participo con cierta frecuencia en el grupo El Médico de mi Hij@, con una filosofía similar a la de esta página aunque con mucho más éxito y popularidad.

 

 

 ¿A dónde quiero llegar?

Uno de los principales derechos de un paciente es el de solicitar y obtener una segunda opinión médica. Si no estás conforme con el diagnóstico, tratamiento o incluso con el trato que te ha dispensado un médico, es lógico que quieras plantear tus dudas o problemas a otro profesional, sabiendo que eso no necesariamente significa que el resultado de la nueva valoración sea diferente. Y en la actualidad, internet (y el Doctor Google) parece ser el más grande consultorio de segundas (o terceras, o cuartas…) opiniones médicas. Por un lado, la inmediatez y, por otro, la gratuidad (aunque también existen páginas para consultas médicas on-line de pago).

En alguna de las preguntas que me han hecho, me han explicado que consultan por motivos económicos: hay países en los que la sanidad pública está tan deteriorada, que la mejor opción que tienes es la de contratar un seguro privado o, simplemente, acudir a una consulta privada y pagar. Y si no puedes hacerlo en ese momento, recurres a esta opción asumiendo el riesgo de que 1) no recibas respuesta; 2) recibas una respuesta que no te aclare del todo; 3) recibas una respuesta que aumente tu preocupación.

A las personas que preguntan aquí o en El Médico de mi Hijo, no las conozco de nada. Ni ellas me conocen a mi más allá de la información que aparece en esta página. Y me llama enormemente la atención que no pocas veces me solicitan consejos u opiniones sobre tratamientos que han pautado médicos que han evaluado, de forma presencial, a un paciente. Y me pregunto por qué ocurre esa situación. ¿Qué he podido hacer yo a través de este medio, para que personas que nunca me han visto ni me conocen, confíen en lo que respondo? O mejor dicho, ¿qué ha pasado para que estos pacientes aún tengan dudas después de haber sido evaluados de la manera tradicional?

¿Cómo estableces a través de internet una correcta RMP? Como paciente puedes obtener respuestas rápidas, pero no deja de ser un medio impersonal aunque cuentes con recursos como cámara web, por ejemplo, que al menos permitan ver la cara de quien te aconseja. Aún así nunca se podrá sustituir a esa oportuna mano en el hombro que en determinados casos es tan necesaria.

Para finalizar, te planteo un par de preguntas a manera de encuesta, porque me gustaría saber tu opinión. Es la primera vez que inserto encuestas y estoy probando este plugin, una de las cosas que no me gusta es que no permite respuestas abiertas. Por eso, si quieres añadir algo más puedes hacerlo como un comentario. Muchas gracias!

[poll id=”2″]

 

[poll id=”3″]

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.